Entre la costa rocosa y los paisajes del interior, algunos miradores en Mallorca permiten descubrir distintas perspectivas de la isla. La época del año y la hora de la visita también influyen en la afluencia.
Miradores en Mallorca por la costa de Llucmajor
En la costa de Llucmajor, los acantilados y las pequeñas calas rocosas dibujan un litoral diferente al de las playas de arena. Son una buena alternativa a las playas más concurridas, especialmente fuera de los meses centrales del verano.
Mirador des Balconet o Pujador des Frares
Cerca de Bellavista, el Mirador des Balconet ofrece vistas de los acantilados de Llucmajor y de una pequeña cala rocosa al pie de la costa. La plataforma cuenta con bancos desde los que contemplar el Mediterráneo.
Se llega en coche por una carretera estrecha y con curvas. Desde el aparcamiento queda un breve tramo a pie, mientras unas escaleras y pasarelas de madera bajan hasta las rocas. Para continuar hasta el agua, es recomendable llevar calzado firme.
Los acantilados de Badia Blava
La costa de Badia Blava, entre Badia Gran y Sa Torre, combina acantilados bajos y pequeñas zonas rocosas con vistas al Mediterráneo.
El acceso en coche incluye un tramo de carretera con bastante pendiente. Desde allí, un recorrido a pie con bancos y escaleras conduce hacia una pequeña cala rocosa. El terreno y la proximidad de los acantilados requieren calzado adecuado y precaución al acercarse a los bordes.
El horizonte desde el faro de Cap Blanc
Al sur de Llucmajor, el faro de Cap Blanc se encuentra junto a los acantilados que dominan esta parte de la costa. En los días despejados, desde allí puede divisarse la isla de Cabrera.
El aparcamiento se encuentra junto al faro y desde allí basta caminar unos pasos para llegar a los acantilados. El terreno es irregular y rocoso, apenas hay sombra y el faro está vallado, por lo que la visita se limita a su entorno exterior. Conviene mantener una distancia prudente del borde.
Miradores al mar por caminos y senderos
Algunos miradores al mar requieren caminar por senderos y alejarse de las carreteras principales. La Trapa y la Torre del puig de sa Moneda son dos ejemplos, aunque el acceso y el esfuerzo que requieren son distintos.
El mirador de la Trapa y Sa Dragonera
Desde Sant Elm hay varias alternativas para llegar. La pista forestal recorre unos 4 kilómetros y requiere aproximadamente una hora y media, mientras que el sendero más corto mide 1,7 kilómetros y se completa en unos 55 minutos. Esta segunda opción incluye tramos con mayor pendiente y terreno inestable.
En ambos casos hay que contar también con el regreso. Llevar agua y calzado de montaña resulta importante, especialmente en los días calurosos.
La Torre del puig de sa Moneda
Cerca de Es Port des Canonge, en la costa occidental, la Torre del puig de sa Moneda ofrece vistas de la Serra de Tramuntana, el valle de Valldemossa y el litoral hasta Sa Foradada. La pequeña torre de inspiración árabe fue construida por encargo del archiduque Luis Salvador.
El acceso se realiza por la urbanización George Sand, donde hay una zona de aparcamiento cerca de la torre. Desde allí, un camino corto y empinado conduce hasta el mirador. La torre permanece cerrada al público y el camino carece de barandillas en algunos puntos, por lo que es recomendable llevar calzado adecuado y prestar atención al terreno.

Vistas panorámicas en el interior de Mallorca
Desde el interior también se puede disfrutar de una vista panorámica en Mallorca, con el Pla, la costa de Palma y la Serra de Tramuntana en el horizonte.
El Puig de Randa y el Santuari de Cura
A 543 metros de altitud, el Puig de Randa alberga el Santuari de Cura. Desde allí se divisan el Pla de Mallorca, la costa de Palma y la Serra de Tramuntana. En días despejados, también puede verse Cabrera.
Se puede llegar en coche desde Randa por una carretera estrecha y sinuosa, o subir a pie por los itinerarios de senderismo de la zona. El santuario cuenta con cafetería y restaurante.
El Puig de Sant Salvador, sobre Felanitx
A unos 500 metros de altitud, el Puig de Sant Salvador domina el paisaje del sur de Mallorca. Desde la cima se distinguen las Serres de Llevant y el Pla de Mallorca, con la Serra de Tramuntana al fondo en los días despejados.
Allí se encuentra el santuario de Sant Salvador, construido en el siglo XV. Se puede llegar en coche por una carretera estrecha y sinuosa, o subir a pie. La cima cuenta con varios puntos de observación desde los que contemplar el paisaje.

Después de recorrer la costa o el interior de Mallorca, regresar a Campos es cambiar las vistas abiertas por la arquitectura tradicional y los patios de Sa Creu Nova. De vuelta en el hotel, puedes disfrutar de sus espacios antes de terminar el día en la mesa de Tess de Mar, con una cocina mediterránea que da protagonismo al producto local y de temporada.
